Transformando tus propósitos de Año Nuevo en una realidad de éxito

En el mundo en que vivimos, inundado de información, prioridades y opciones, los seres humanos parecemos ser tanto víctimas como partícipes del espejismo de las soluciones rápidas; queremos todas las respuestas a nuestras interrogantes, y las queremos acertadas y para ayer. Sin embargo, en muchas ocasiones es igualmente o más valioso saber qué cosas NO hacer para llegar a la respuesta. Por eso, en este artículo, te compartiré qué es lo que debes evitar para convertir en éxitos aquellos deseos y propósitos característicos de Año Nuevo.


1. No trabajes en la ejecución hasta que primero tengas todo claro

Emocionado por tus deseos de Año Nuevo, quizá actúas sin primero haber reflexionado al respecto. Pero recuerda que “para barco sin vela, cualquier viento es tempestad”. Define primero qué deseas y por qué —claridad—, así como las cosas que NO harás —enfoque—, y entonces pon la llanta en el pavimento —acción—-.


2. No privilegies la perfección sobre la producción

Lo expuesto arriba no significa que tus metas tengan que ser postergadas de manera infinita mientras reflexionas o te enfocas en lo que debes hacer. La frase “es preferible producción a perfección” es cierta en la mayoría de los casos. Dedica el tiempo suficiente al punto #1, pero nunca a expensas de caer en el inmovilismo propio de la perfección, una utopía por definición.


3. No tengas miedo a tirar la toalla para volver a empezar

Pocos absolutos existen en torno al desempeño de alto rendimiento, pero uno de ellos es que en la medida que actúes —especialmente mientras más retadoras sean tus metas—, te enfrentarás con realidades adversas que NO habías previsto originalmente. Obsesionarte con un plan de acción es una actitud sumamente nociva para lograr tus metas; por ello, no tengas miedo de ser congruente con lo que has encontrado al contrastar tu plan con la realidad, y si es necesario, aprende y empieza de nuevo.

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4. No te guíes por las expectativas, sino por los aprendizajes

He encontrado que, irónicamente, las expectativas sobre modificar una realidad que originan una meta te llevan a generar supuestos con los que te empecinas, y que, por tanto, cierran la posibilidad de asumir errores, maestros invaluables para tus acciones. No te cierres nunca esta posibilidad y mantén una mente abierta al aprendizaje inesperado.

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5. No te identifiques emocionalmente con la derrota (ni con la victoria)

Si bien eres un ser racional, cuando deseas modificar una realidad, te involucras emocionalmente con el resultado de las acciones que llevarás a cabo para tal fin. Podrá resultarte una frase trillada, pero una vez que definas una meta claramente, dedícate a amar el proceso de aprendizaje antes de lograrla y divórciate del resultado.


6. No compares tu desempeño más que con el tuyo

En la maratón que corres para conseguir un logro, es completamente natural, pero potencialmente desastroso, compararte con lo que otros han hecho o logrado. No dejes nunca que esto haga mella en tu ánimo, creencias o convicciones, pues es la manera más sencilla de perder el entusiasmo para seguir adelante y renunciar. Si vas a compararte con algo, que sea con tus acciones pasadas. De hecho, hacerlo es una fuente de aprendizaje.


7. No subestimes la importancia de lo pequeño

Irónicamente, una de las razones mas comunes por las cuales no cumples lo que te propones es tu probable creencia de que las decisiones, las acciones y los comportamientos que parecen pequeños no son tan importantes, y que, por tanto, puedes darte el lujo de evadirlos, postergarlos o cancelarlos. Pero no hay nada más equivocado. Aun en escalas minúsculas, tus acciones son fundamentales para lograr lo que te propongas; de hecho, se ha demostrado científicamente que, para elevar la probabilidad de su cumplimiento, es preferible que dividas tus metas en pequeñas “submetas”, pequeñas acciones que, al sumarse, dan origen a un gran resultado —a esto se refiere el efecto compuesto del que habla Darren Hardy en el libro del mismo nombre—. Haz lo pequeño por insignificante que parezca, pero hazlo consistentemente.


8. No construyas metas que solo te involucren a ti

La filosofía personal y el propósito que seguido en mi vida personal y profesional es que todo aquello que tú desees, de una manera u otra, involucra a más personas: colaboradores, mentores, alumnos, clientes, inversionistas, etc. En la búsqueda de hacer realidad tus propósitos de Año Nuevo, lo mejor que puedes hacer es buscar retroalimentación y apoyo en el mayor número de personas posibles para cumplir tus objetivos.

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