¿Por qué la conexión humana es una ventaja competitiva?

Todo lo que vive, no vive solo, ni para sí mismo.
William Blake

La conexión humana con colaboradores de un equipo de trabajo te permite crear un sentimiento de identidad compartida y una red en la que puedes confiar para materializar tus metas y las de la organización. Es aquí donde reside la claridad necesaria para tener una vida con significado, productiva y próspera, principalmente en una empresa cuyo activo primordial son las personas.

Ahora bien, todo esto puede sonar sumamente lógico y hasta intuitivo. De hecho, el autor y profesor del MIT, Alex Pentland. en su libro Social Physics, describe la conexión humana entre equipos como “una de las ventajas competitivas más importantes en la cultura de una empresa, incluso a veces más que su producto, posicionamiento o estrategia comercial”.


Beneficios de la conexión humana

Pero, ¿a qué me refiero exactamente cuando hablo de conexión humana? Muchas personas piensan que esta es el equivalente al rapport, la empatía e incluso al carisma; sin embargo, la conexión humana es una disposición genética —particularmente, neurológica— que permite alcanzar una sensación de identidad compartida con otros, y que tiene varios beneficios para un equipo de trabajo. Estos son algunos de ellos:


Liderazgo

Lograr que otras personas hagan aquello que no se saben ni se creen capaces de hacer con base en una identidad compartida, la cual se crea al saber qué le importa a esa persona y cómo eso está en juego en la visión y la misión de la compañía.


Propósito

Encontrar la verdadera razón —y no solo monetaria— que mueve a las personas y apelar a ella para cambiar aptitudes —conocimientos y acciones— y actitudes —creencias y significados elegidos—.


Inspiración

Arrojar luz a lo más profundo de los intereses, valores y sueños de una persona para que se conviertan en un combustible para el desempeño. Acercarlos a la motivación, la constancia y la resiliencia para que encuentren en su trabajo aquello que consideren un propósito que se manifieste en sus actos.


Crear un equipo verdadero

El equipo es la manifestación más clara de una identidad y un espacio de significado compartido —intereses, talentos, preocupaciones y agendas en común—, que se forma por medio de la visión de una meta que se considere noble y digna de alcanzar.


Logro de metas

Cualquiera que sea tu meta laboral o personal, otro individuo —jefe, par o subalterno— estará involucrada en ella. La incorporación de otros resulta esencial para materializarlas.

conexión humana

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Consejos para fomentar la conexión humana

Sin embargo, y en mi experiencia, a pesar de tener esto claro, y de contar con los repetidos y loables esfuerzos de Recursos Humanos y sus dinámicas de integración, no todas las empresas tienen la capacidad de generar colaboradores verdaderamente conectados entre sí. Por ello, a continuación, te comparto aquí algunas reflexiones que te permitirán gozar de esta ventaja en el seno de un lugar donde sueles pasar más tiempo que con tu propia familia. Lo bueno es que todo empieza por ti.

  1. Reconoce la existencia de tu compañero. ¿Le has preguntado su nombre a esa persona que todos los días alimenta con su trabajo el tuyo?

  2. Suspende el juicio a otro. ¿Criticas a aquellos que no son parte de tu equipo? Si es que te sientes tentado, piensa en que su trabajo es igual de importante que el tuyo.

  3. Encuentra un punto que tengan en común. Algo que, más que diferenciarlos, los una. Alguna cosa, una característica, un hobby, etc.

  4. Entabla una conversación. (etimología: vivir en compañía). Escucha y luego habla; responde en vez de reaccionar; piensa dos veces antes de hablar.

  5. Encuentra qué motiva a esa persona a trabajar en esa compañía y seguramente hallarás una coincidencia contigo: un espacio de significado compartido

conexión humana

Y sigue estos si lideras a más personas:

  1. Informa (con claridad), empodera (con herramientas) y reconoce (no solo la tarea mal realizada, sino especialmente los logros, por más pequeños que sean).

  2. No asumas la regla de oro (que les gusta que los traten bien, como a ti). Pregunta y actúa en concordancia.

  3. Pasa de la interacción (saludarlos todos los días) al involucramiento. Pregunta y escucha con genuino interés cosas como sus intereses adicionales al trabajo.

  4. Fomenta la retroalimentación y la participación (continua, franca, abierta, respetuosa y diversa). Los colaboradores valoran especialmente aquello que han ayudado a construir.

  5. Por último, pero tal vez más importante que todos los anteriores, no tengas miedo a mostrarte vulnerable e imperfecto. Sé auténtico y reconoce que no lo sabes todo simplemente por el hecho de ser “el jefe”. Comparte con ellos tus retos y preocupaciones, y déjate asistir por sus aportaciones, pues te podrías sorprender gratamente de mostrarte no como un superhéroe, sino como una persona de carne y hueso que no teme reconocer sus imperfecciones. Este último punto es un reto que requieren de una gran confianza y autoestima personal, pero que resulta altamente gratificante a la hora de crear una cultura de alto rendimiento en una empresa formada por personas como tú.

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