10 Tips fáciles y eficaces para actuar en lugar de postergar

Todos nos hemos enfrentado a la frustración que nos genera el no haber cumplido con una meta que nos habíamos propuesto y que para la cual habíamos establecido un plazo límite, con independencia de la magnitud de la tarea o la importancia de nuestro objetivo.

El hecho es que la postergación es uno de los elementos más nocivos a nuestro éxito profesional por un lado pero también es un factor que cuando se le deja sin atender va generando que perdamos respeto propio por nosotros mismos cuando empezamos a normalizar la informalidad, la carencia de resultados y la conformidad con una manera de proceder que francamente nos aleja por definición de cualquier meta noble y digna de alcanzar que nos hayamos propuesto también el plano personal, emocional, y hasta de pareja.

Por mucho tiempo me pensé una persona extremadamente formal pero al hacer un análisis de rendición de cuentas en áreas de mejora personal y profesional, me di cuenta que en realidad -especialmente en algunos contextos específicos- la postergación era algo muy recurrente en mi proceder: Una vez que fui consciente del hecho de que yo mismo postergaba cosas, acciones, situaciones, decisiones, citas y proyectos en mi vida, me di cuenta de que era necesario valerme de un plan de acción sencillo y fácil de aplicar, pues desafortunadamente esta realidad es la realidad de muchísimas personas y me parece que esta realidad no se mejora por dos razones:

  1. La postergación es un hábito arraigado en el tiempo a base de la costumbre y la repetición, se convierte por tanto en algo dificil de cambiar de la noche a la manaña.
  2. Ese cambio se torna en nuestra mente más dificil de lo que es porque las soluciones que se nos ocurren parecen ser demasiado complejas o que requieren un esfuerzo desmedido de nuestra parte, lo que va en detrimento de nuestra ejecución.

Hoy deseo compartirte 10 elementos sencillos y de fácil aplicación que personalmente me han funcionado para vencer el hábito de la procrastinación

  1. Define CLARAMENTE porqué deseas tomar acción o materializar la meta en cuestión, el no hacerlo te hará menos resiliente  a los retos que se puedan presentar.
  2. Planea con Antelación a tu acción: Al despertar o antes de dormir define cuando empezarás, te recomiendo que no sea ni muy cerca ni muy lejos en el tiempo.
  3. Divide la acción o meta en pequeños actos/metas en orden de prioridad
  4. Determina como se ubican esos pequeños actos (de manera realista) en tu agenda y comprométete a no moverlos una vez definidos.
  5. Haz una lista de cosas que requieras para las pequeñas metas: (por ejemplo: Gente, llamadas, utensilios necesarios, lugares a reservar, etc.)
  6. Elimina distracciones: Gente, lugares, artículos, etc… cualquier cosa que distraiga tu enfoque, energía y atención con facilidad debe estar fuera de tu vista.
  7. Repite: Si es que has concluido una pequeña meta antes de lo planeado, mueve a la siguiente repitiendo estos pasos.
  8. Toma un par de pausas para respirar y “cambiar el chip” parate por 5 a 10 minutos, piensa en otra cosa, haz una llamada, toma un café…. Pero regresa al cabo de ese tiempo a continuar con energía renovada.
  9. Establece un tomador de tiempo: Si te resulta muy difícil enfocarte para la pequeña tarea que tienes frente a ti, establece un tomador de tiempo de 20 a 30 minutos (o incluso menos si esto te cuesta trabajo aún)… dedícate al cien por ciento a tu meta y cuando el tiempo se haya acabado, haz algo completamente diferente por unos pocos minutos antes de regresar y ve paulatinamente subiendo el lapso del tomador de tiempo de tu tarea.
  10. ¡Prémiate! Las recompensas (especialmente las bien merecidas) son muchas veces menospreciadas: Una vez que hayas completado una serie de pequeñas metas o incluso tu gran meta, premiate con algo que te resulte motivante, pero cuidado: hazlo SOLAMENTE cuando hayas logrado una meta que te haga sentir orgulloso.

Finalmente, enfócate en qué hace que te distraigas, (¡No es broma!) La distracción es la madre de la postergación, así que sé consciente de dónde pones tu atención, qué cosas, ideas y pensamientos pueden resultar seductores pero ir en detrimento de aquello que requiere tu acción y que es realmente importante, lo que por cierto, supone que tengas esa claridad respecto de tus metas para empezar.

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